sábado, 3 de marzo de 2012

Entrevista Inesperada

La mirada fija y pensativa. Los ojos bien abierto y un rostro sin expresión. Con una barra de hierro en la mano, acomodaba las brasas del hogar que hacían más cálida la siesta de Diciembre. El fuego consumía una rama de tusca que iluminaba la bata roja, el pantalón de seda y las pantuflas de tribilín. Hice una pitada larga de la pipa con muña muña, orégano y ruda macho. El único vicio que puedo sostener con mi sueldo de escritor de blog con dos publicaciones (incluida ésta).



El timbre sonó. Una jovencita muy delgada, usaba unos anteojos de marcos gruesos que disimulaban las pecas de su pálida cara. Traía en una de sus manos unas planillas y un lápiz. En la otra una mochila con más instrumentos de registro (aparentemente). 

- Buenas tardes, vengo por... 
- Ya lo sé. - Interrumpí rápidamente con tono de superioridad indiferente. 

- Pasá. Disculpame por mi vestimenta, sucede que cuando no tengo nada que hacer aprovecho para descansar. 

Nos sentamos en la mesa de la cocina. En realidad en las sillas. Se presentó como Romina Porto. Haciéndome el antropólogo de los apellidos le pregunté:


- Como el fernet?
- Perdón?
- No, nada...


Ella parecía ansiosa. Por lo que sin preámbulos fue al grano.

_ Cómo es su nombre completo?

_ Mirá, no estoy acostumbrado a estas cosas. Nunca di entrevistas para ningún medio y tampoco soy de hablar mucho de mi vida con extraños.

_Quiere que pasemos a la siguiente pregunta o que venga en otro momento?

_ Mercedes Tremebundo Romero.

Al principio costó abrirme a sus preguntas. Ella por su parte parecía inhibida. La entendí porque suelo generar eso en la gente. 
Para romper el hielo le ofrecí un yerbiado. Luego de esa infusión el dialogo comenzó a fluir. Ella era muy profesional. En cuestión de segundos logró distenderme creando el clima necesario para desnudar mi intimidad. 

Hablamos de todo; de mi familia, de mis bienes y de mi oficio de escritor fundamentalmente


Comencé a contarle que soy escritor desde las épocas de los metrolflog, cuando para levantarse minas las tenías que effear. Esa fué mi época dorada. A pesar de esto un día decidí desaparecer de los medios digitales, dejando a cientos de miles de fans a la deriva literaria. 

- Hice un merecido breck del oficio de escritor, debido a que todo intelectual debe renovar sus ideas. Sentía la necesidad reinventarme, renovar mis capacidades creativas y curar los callos que me habían sacado las pestañitas de las letras F y J.

Le confesé que repetirme sería una pesadilla y no me lo perdonaría jamas. No lo soportaría...me suicidaría metiendome en la pelopincho después de comer sin hacer la digestión. Seguramente después sería recordado como Alfosina Storni de La Rioja.   

Ella pareció haberse incomodado. Vio mi estilo, la pasión en el más puro estado. Dio vuelta la hoja y comenzó con otra series de preguntas preparadas que había traido. 
Comenzó a indagar sobre mi barrio, el lugar donde nací, crecí y todavía vivo porque todavía no me independicé. Esos lugares que forman parte de mi bagaje inspirador, lugares donde amé la vida y la puse por primera vez. 

Como si hubiese mirado en el interior de mi alma, hizo la pregunta que sacudió mis sentimientos. El silencio se apoderó de la tarde. Me quedé sin palabras. Jugaba con las miguitas del pan frances que minutos antes había sopado en el yerbiado. No sabía como responder. Decidí no responder. 


Ella continuó indagando. En este caso sobre mis padres.


_ ¿Tiene padres vivos? 
_ Mi papá es más vivo que mi mamá. Fijate vos que soy hijo de madre soltera y padre casado. 


Ella esbozó una sonrisa que se desdibujó cuando le dije que esa parte de mi vida es la razón por la cual decidí llegar virgen al matrimonio, no donar los órganos y no hacer esfuerzos bruscos. 

Miró su reloj y dijo:

_ Creo que he terminado.
_ No va a tomar fotografías?
_ No hace falta.


Seguramente ella quiso resguardar mi anonimato porque también era una de aquellas fans que admiraba el personaje anónimo que había creado en mi pasado literario. 

Acomodó sus cosas y se preparo para marcharse. Habíamos creado un vínculo de tanta confianza que le pedí que antes de irse lave la taza porque no tenía sirvienta.

Ella dejo registo de su entrevista. Pegó en la puerta de mi casa una calco que decía "Gracias por responder" INDEC.

Hasta el día de hoy busco la revista Censo 2010. Al parecer es una editorial internacional. Si alguien tiene la nota, le pido que me avise o me la pase por mail. Muchas gracias. 


El Escribidor

2 comentarios:

  1. Muy buena hermano.. Un gran abrazo y esperemos poder,por estos sencillos medios tener un contacto mas fluido con tan noble persona...
    P/d:suena más riojano un "yerbiaü"
    Abrazo y que estes bien...

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  2. Muchas Gracias hermano LEO!. Un abrazo

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