sábado, 17 de marzo de 2012

El Encuentro

Solo bastó saber de mi posibilidad de tenerte para iniciar el plan. Esto habrá sucedido hace casi treinta años. Sin embargo tantos años no fueron suficientes para planear el encuentro. Me he descuidado y solo me dediqué a imaginarte conmigo.



Por eso creo que mi estrategia se basó en usar la imaginación para perfeccionar mis caricias imperfectas e insuficientes. No hice más que imaginar estar a tu lado y ni siquiera sé como te llamas.


Te veo pasar en mis pensamientos, como una brisa suave y fresca que calma el ardor de mi pasado. Serás sin lugar a dudas mi oportunidad de felicidad.


Tu cara, tu mirada y tu voz me han despertado muchas mañanas. He abierto los ojos decepcionado por despertar en un cuarto solitario, blanco iluminado por el sol de verano y saber que solo fuiste un sueño.

Nuestro vínculo es anterior a nuestra existencia. Que nuestros cuerpos coincidan en este tiempo y en este lugar, es muestra de lo perfecta que es la naturaleza. Ni uno, ni otro sería capaz de sobrevivir por si solo.


El universo se reducirá a nosotros cuando estés acá. Te regalaré lo que soy, una acumulación de vida y tiempo que junté toda para vos.

Te veo en la gente pasar. En un niño, en un anciano, en una adolescente. Veo en cada uno de ellos tu posible figura, tu posible rostro. A veces pienso que mi imaginación se camufla en la realidad para engañar mis sentimientos y simular felicidad.

Solo se que estas ahí y te siento cerca. Se que también me amas.


Fue larga la espera. Pronto estaremos juntos.


El Escribidor

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