viernes, 17 de agosto de 2012

Naceré

Hola Mamá. Ha llegado el momento de separarnos. Tu obra ha finalizado. Solamente tu sabrás y en mi inconsciente quedará guardado este tiempo de Amor y Paz. Nos separaremos para ser dos.

Veré la luz y naceré por primera vez. Lo haré notar con mi llanto necesario, mi vulnerabilidad y mi dependencia. Naceré también cuando haga mio tu perfume, tu voz y cuando logre mirarte e identificarte. Naceré  cuando me aferre con mis manitos a tus dedos, sintamos que nos amamos y valoremos el tiempo que nos hemos esperado. 

Naceré cada noche cuando te necesite y te llame en la oscuridad de tu casa, que será mi hogar.
Naceré cuando logre pronunciar mi primer palabra, cuando pueda ponerme de pie y logre dar mis primeros pasos. Naceré en mi infancia, en mis preguntas y mis ocurrencias. Naceré cuando descubra la diferencia entre lo bueno y lo malo. Naceré cuando notes mi crecimiento y cuando percibas que hay algo tuyo en mi. Prometo ser yo mismas y confiar en ese ser que creaste en este tiempo.
Naceré cuando me convierta en una mujer y descubra el mundo en otras personas, cuando sea capaz de valorar y comprender.  Naceré cuando despierte sentimientos en esas otras personas, cuando me enamore, me conmueva y me haga vibrar el amor mutuo. Naceré en mi rebeldía, mis caprichos y desobediencias. Naceré en mi soledad no consentida, en mis frustraciones, cuando me decepcionen y aprenda que en mis sentimientos y posibilidades está el valor del tiempo, las personas y las cosas. 

Naceré en mi madurez y mi independencia. Naceré en mi esfuerzo y en mis propios logros. Naceré en mis pasiones y creaciones. Naceré en mi plenitud y decadencia.

Tu me veras nacer. Naceré para ti. 

Y cuando el tiempo nos separe nuevamente, cuando ya nada de ti quede acá...ese día, ese día tu nacerás en mi y te haré eterna.



El Escribidor

jueves, 19 de julio de 2012

Mi rincón en el mundo

El colectivo se perdió en un ancho camino de arena, el ruido del motor se desvaneció lentamente como un eco en el vacío. Me quedé parado en medio de la que parecía ser la única calle del lugar, solitario en la siesta silenciosa de un viejo pueblo del interior de La Rioja. Tenía la mirada molesta por el sol, todavía conservaba el jopo peinado, pero la nuca la tenía despeinada. La camisa lisa celeste un poco arrugada y fuera de la cintura del pantalón de gimnasia y con uno de los mocasines de cuero chancletiado. Figura propia de un turista mal dormido y un chofer apurado.
     Sostengo en mis manos la caja de un televisor moderno atada con hilo sisal, que en realidad es mi fina valija improvisada. De televisor moderno solo para aparentar un buen pasar. En mi espalda soporto el peso de la mochila de una desconocida orquesta llamada “Iron Maiden”, en la cual transporto una botella de coca de tres litros con jugo saldan de naranja y un "taper" de helado de grido de tres litros (Vainilla, Frutilla y Dulce de Leche); conteniendo sanguchitos de milanesas que me preparo la mámi para el viaje.
     Siempre creí que los gallos cantaban al amanecer, sin embargo el kikiriqueo de un gallo rompió el silencio del lugar. Un perro anunció mi presencia en el pueblo con ladridos desde el fondo de una alta y vieja casa de adobe, situada en esa avenida de arena donde todavía me encontraba parado buscando una sombra para planear mi estadía.
     Los ladridos se hicieron cada vez más cercanos y mis pensamientos comenzaron a convertirse en palabras.

_ San Roque, San Roque...que ese perro ladre, pero que no me toque!

     La enorme y reseca puerta de madera de la casa se abrió, y una orden adiestradora de canes sonó:

_ Rajá pa' dentro Choco y mie! Da!..pa dentro te digo!. Andar ladrando a la gent...miecha che!

     Ahí la vi. Su remera de "Los Palmeras", un chupín rojo suave cuya bragueta atada al botón con un elástico dejaba ver una bombacha de encaje gris, que tapaba una pelvis que quería escapar como la teta de una cámara de bicicleta.   Cómo olvidar esas sandalias de taco bajo, con una tira detrás y un hueco en la parte de adelante por donde salía el dedo gordo quedando los otros aprisionados.

     Mi mirada se fijó en su cuerpo voluminoso, formando en mi mente una imagen que quedó guardada para siempre, como la sombra que proyectaba en la puerta de aquella centenaria casa. No lo sé, habrán sido las feromonas que emanaban mis axilas o simplemente amor a primera vista. Esa tarde quedó en mi recuerdo para siempre.
     Luego de la orden, el perro puso su cola entre las patas, tiró sus orejas para atrás y entró caminando agachado y lentamente hasta su cucha.
     Sin saber qué hacer, en tono de turista internacional le pregunté:

_ ¿Sabes dónde puedo alojarme?
     Sustituí la palabra “dormir” por “alojarme” para denotar lo que me sentía: un codiciado foráneo. 

_ Si... ha visto, aquí como a tres cuadras, siga derecho va a ver un cartel que dice: Parada Nº8 Cotil. Ahí vive doña Vicenta Alcaraz viuda de Chanampa. Ella sabe recibir gente y dar de comer.

     Su tonada era simpática, pero sexi a la vez. Mi intención era entablar una conversación, pero no se me ocurrían excusas, así que acudí a la apariencia de trotamundos;

_ Sería como un Hostel...¿Digamos?.
_ ¿Cómo dice?
_ ¿Es como un hotel? ¿Un apart?
_ Cla...ella tiene piezas, ¿vio?. Usted hable ahí con ella, ella le va a decir...siga derecho por ahí, ¿Quiere que lo acompañe?.

     La pregunta causo un cosquilleo en mi estómago y un fruncimiento en el upite. Mi respuesta fue inmediata, como el manotazo a la caja en la que traía mi vestuario.
     En el camino no me animaba a mirarla. Caminaba haciéndome el coqueto y mirando hacia abajo.

_ ¿De dónde viene? - 
Me preguntó.
_ De La Rioja...de la Capital mejor dicho.
_ Yo cuando era chica mi papá me sabia llevar pa' los treintaiuno de diciembre. Despué semos empezado a quedar porque esta fiera la cosa y hay que cuidar lo animale.
_ claro...si, si. ¿Cómo te llamas?
_ Nancy Eusebia Mercado. Y su gracia ¿Cómo es?
_ Y...Escribir boludeces de vez en cuando.
_ ¿Su nombre...?
_ Metrero... me dicen.

     Las tres cuadras se convirtieron en metros y la compañía de Nancy se hizo fugaz.

_ Aquí es.

     Golpeó las manos y gritó:

_ DOÑA VICENTAAA!!! aquí la BUSCAN!!!.

     Se despidió, dió media vuelta y regresó a su casa. Fue inevitable deslumbrarme mirando su ancha espalda y los sensuales movimientos de su cintura oculta. Su andar femenino me distrajo por un bello instante que fue interrumpido por el golpe de un palo de escoba usado como bastón por una anciana encorvada, de cabellos blancos y ropa oscura. Habrá tenido unos ochenta y nueve años.

_ ¿Qué se le ofrece?
_ Ando buscado donde dormir.
_ Pase.
     Agarré mis cosas e ingresé. Era una de esas casas tipo chorizos de techos de palo y cañizos. El piso era de tierra y estaba recién regado. Había ese perfume a adobe y a casa vieja. Cruzamos un especie de comedor que en el centro tenía una mesa con un viejo mantel de hule y un pequeño jarrón con flores plásticas descoloridas. La pared estaba adornada por un almanaque de 1976 y el retrato de una joven pareja; de esos que tienen las abuelas, cuyo torso eran pintado y las caras se muestran casi de perfil.
     De repente se encendió el motor de la heladera Siam, que estaba apoyada sobre unos ladrillos y tenía en su techo un alcancía típica de yeso en forma de chanchito de boca.
     Ella caminaba lento ayudada por el bastón. Entramos a un pasillo y me indicó cual era mi habitación y me preguntó;

¿Por cuánto tiempo se va a quedar?
_ Hasta que se me acabe la plata...hasta mañana o pasado calculo... Cuanto me va a cobrar la noche?.
_ Cinco mil pesos la noche. 

     En plata vieja aclaró. La equivalencia en moneda actual eran cinco pesos. Acepté gustoso. Si cinco pesos me salía dormir, calculaba cinco para comer y cinco para despilfarrar por las noches, en esos lujos que solo en vacaciones son posibles. Entonces si iban a ser quince pesos por día, podía quedarme una semana completa. 
     Puse la mochila en una silla de asiento de cuero que había en la pieza y la caja con mi ropa la metí en un ropero que guardaba trajes viejos, que no quise curiosear porque me quería recostar un rato. La cama era de hierro y tenía un colchón relleno con lana de oveja. Era muy cómoda. Puse las manos en la nuca y me quedé mirando el techo pensativo; ¿Cuantas cañas habrá? ¿Tendrá novio Nancy? ¿Vivirá sola la viejita? ¿Las telas de araña serán de una araña pollito? ¿Sabrá la viejita lo que es un Ipad?.
     Miro el reloj y eran las seis de la tarde. Estaba de vacaciones y no quería perder un segundo tirado en la cama. Así que decidí ir a recorrer el pueblo.
     Salí de la pieza y fui hasta la cocina. Estaba la anciana soplando para que enciendan unas astillas en un brasero.

_ El baño?_ 
Le pregunté.
_ Al fondo, frente al gallinero.
     Salí al patio y me dirigí a una letrina recubierta con chapas, que estaba como veinte metros de la casa. Solo necesitaba lavarme la cara, así que saque agua de un tacho de doscientos litros que había cerca y me hice el peinado con cresta, como de costumbre.
     No había nadie en la calle. Caminé las tres cuadras hasta el lugar donde me había dejado la combi. Miré la casa de Nancy y me demoré a propósito simulando que me ataba los cordones de los mocasines. Estaba todo cerrado y no salió ni el perro.
     Seguí caminando y doble en una esquina. Llegué a una plaza que tenía unos árboles enormes que eran movidos por el viento zonda. Recorrí los alrededores y solo vi a un hombre sentado en una silla en la puerta de un negocio que tenía una publicidad del grupo "Manzana".
     La capilla estaba abierta, pero no había nadie. Aburrido por tanta soledad, decidí volver a tomar unos mates con doña Vicenta.
     Caminaba a la casa cuando me encontré de sorpresa con Ella, la única razón por la que podía quedarme a vivir en ese pueblo desolado; Nancy. Venía con una bolsa de los mandados.
     Son esas cosas de la vida que no podes creer que sucedan, que al reflexionar terminas con la profunda conclusión; "Por algo pasan las cosas".

_ ¿Cómo le va? ¿Se va a quedar en doña Vicenta nomás?
_ Si. ¿A dónde vas?
_ A comprar pan
     Un segundo después de terminar de pronunciar la “n”, no pude contenerme, la BESÉ. Si... Nunca besé a nadie de esa manera.
     Ella no puso resistencia, solo cerró los ojos, encogió los hombros y abrió las manos dejando caer la bolsa y el papelito que envolvía la plata del mandado. En ese momento no me importaba si era casada, si estaba comprometida o si había enviudado. Me dediqué a amarla en un instante infinito. 
     Terminamos de besarnos, tomé su cara con mis dos manos y nos quedamos con las frentes juntas, los ojos cerrados y sin aliento. Exhaustos de amor, abrimos los ojos, nos miramos... y ella dijo;

¿No tiene un chicle?

     Saqué del bolsillo de mi camisa la bolsa de nailon con los caramelos. Eligió el último media hora que me quedaba, y una gomita triangular de menta. Alzó la plata, el papel donde tenía escritas las cosas que debía comprar y se alejó de mi sin permitir que la acompañe.

_ Después se vemo!
_ ¿Cuándo?
_ Esta noche lo paso a buscar...
_ A quiora?!
_ Tipo diez, después del noticiero...
     Se fue apurada y yo me quede parado con mis dos manos abriendo la bolsita, viendo como se alejaba de mi nuevamente.
     Volví a casa de doña Vicenta. Estaba comenzando a oscurecer. Una polilla daba vueltas y golpeaba el amarillento foco del comedor. La temperatura había disminuido.
     Fui hasta la cocina y la anciana estaba sentada en el mismo lugar, remendando unos trapos que vaya a saber que eran. Su mirada se iluminaba con una pequeña llama del brasero. No quise interrumpirla. Di la media vuelta y fui a la pieza.
     Recostado en la cama, comencé dormitar. Mis tímpanos percibieron el movimiento de la cortina que servía de puerta.

_ Acá le traigo un pullo por si le hace frío a la noche...
_ Doña Vicenta!. Justo le estaba por preguntar como hago para bañarme.
_ Tiene que llevar al baño agua en el balde y la jarra para mojarse.

     La viejita se fue y me puse a preparar la ropa que iba a ponerme para la cita. Saqué el mejor calzoncillo que había llevado, un par de medias nuevas, las zapatilla de salir, el pantalón de vestir que usé en la recepción de séptimo, la remera de marca dudosa y la campera de cuerina negra. 
     Crucé el patio para llegar al baño con el toallón bajo del brazo, el balde de 20 lts y chancletiando los mocasines.
     A los minutos me encontraba interpretando la célebre melodía “Violeta” de Alcides parado sobre una palangana y echándome agua con la jarra como en una sección de fotos para esas revistas que consume el público femenino. Cuidando de no perder el equilibrio; cierro mis ojos grises para que la espuma del champú (que llevé en una botellita de remedio) resbale en forma ondulante por mi escultural cuerpo y se pierda por la letrina del improvisado baño.
     Ya en la pieza, reprimo mis glándulas sudoríparas con Odorono en crema y modelo mi distinguida cresta con naranja amarga. Un poco de colonia “Pibes” y estoy listo para adueñarme del corazón de cualquier mujer.
     Me voy nuevamente a la cocina a calentarme con el bracero y a esperar a la llegada de Nancy.
     Vicenta sigue cociendo en silencio. Me puse cerca y le pregunté;

_ ¿Usted vive sola?.
     Tardó en responderme. Cortó un pedazo de hilo de cocer con su boca, suspiró suavemente y me respondió con voz triste que vivía sola desde hace mucho tiempo. Me contó que su casa era grande porque ella tuvo una gran familia que el tiempo diluyo. Su esposo, un fornido trabajador de campo había fallecido hacía treinta años. Con él tuvo siete hijos que se marcharon a vivir a otras provincias siendo apenas adolescentes. Desde entonces sabía muy poco de ellos. Tres varones y cuatro mujeres. Me dijo que en la última carta de su hija Rosa, la más chica de todas, le contaba que trabajaba cama a dentro en una familia que la trataba muy bien. De los otros no sabía nada desde el año 96, cuando vinieron para la última navidad que pasarían juntos. 
     Le pregunté si los había buscado. Por su mirada me dí cuenta que no. Me dijo que nunca insistió en buscarlos porque no quería ser una carga para ninguno. Rezaba para que ellos fueran tan felices como lo había sido ella.
     Me dijo que no los extrañaba tanto como los tiempos en que la casa se llenaba con los gritos y corridas, o las noches de pasión con su fiel marido. Entendía que esos momentos no volverían jamás y que aquella felicidad se había marchitado como su juventud. Solo esperaba la muerte como corolario de una vida anónima, pero intensa, que destelló en un rincón olvidado del planeta.
     Alguien golpeó las manos. Era Nancy. Ya estaba oscuro, pero sin embargo pude ver que estaba hermosa. Llevaba unos jean de esos que tienen tribales bordados en las botamangas anchas y en los pies traía puesto unos suecos suela de madera adornados con chinches.
Con voz tímida me saludó:

_ Buenas noches, ¿Cómo le va?
_ Podes tutearme
     Se quedo mirando el suelo y parecía haberse incomodado. Yo me sentía medio arrogante y también me había incomodado.

_ Bueno...vos sos de acá, decime qué podemos hacer.
_ No sé, ¿Qué quiere hacer?
_ Tengo un poquito de hambre.
_ Hay un almacén que ponen mesas en la plaza, ahí podemos pedir algo.
_ Bueno, vamos.
     Llegamos a la plaza y nos sentamos frente al negocio que tenía el poster de "Manzana". De ese mismo lugar se cruzó un hombre morocho, de bigote, gordo con una rejilla en la mano.

_ Qué se van a servir?
_ Buenas noches, ¿Que tiene para cenar?
_ Pizza, Milanesa al plato y Sandwich.
_ ¿De qué son los Sanwitch?
_ De milanesa
_ Una pizza, entonces.
     Pensando en mis posibilidades diarias de cinco pesos, creí que pizza iba a ser lo más coincidente con mi presupuesto.
     Fue una velada inolvidable. Hablamos boludeces. Ella nunca entendió que es internet y menos que menos facebook. Yo tampoco entendí por que las mulas no pueden tener cría y menos que menos la diferencia entre higo y breva.
     Terminamos de comer, no importa quién pagó, y nos fuimos a caminar. Dicen que los momentos de seducción hay que generarlos, pero esos instantes eran creados por seres mágicos de otros universos.
     Después de caminar 18 vueltas a la plaza me dijo que se tenía que ir. La acompañe hasta la puerta de su casa.
_ Bueno Don Metrero, muchas gracias, muy lindo y muy rico todo.
_ Gracias a vos, pero la próxima vez pago yo.
_ Bueno chau...
_ Chau.
_ Chau...
_ Chau!!!
_ Chau, dale...entrá.
_ No no...comience a caminar usted. Chau.
_ No entra vos y yo me voy. Chau
_ No no no...chau
     Al igual que la primera vez la besé de prepo. Esta vez con la complicidad de la noche, el beso despertó la lujuria. Comencé a tocarle un pecho y no me dijo nada. En realidad no me dijo nada porque lo que tocaba no era su seno, sino un pliegue de su abdomen.
     Hicimos el amor parados en la puerta de su casa. Ella nunca puso resistencia, solo se encargó de amarme casi dos veces.
_ Que fogoso que es usted, pero mejor vallase porque se va a levantar mi papá en seguida nomás.
_ Bueno, mañana nos veamos de nuevo.
_ Bueno, chausito.
     Habrán sido como las tres de la mañana. Nancy entró a su casa y me quede solo, excitado en medio de una noche oscura sin luna, en un pueblo silencioso y desconocido. En un instante el placer se convirtió en terror.
     Mientras caminaba pensaba que le tendría que haber pedido que me acompañe hasta la casa.
     Llegué asustado. Menos mal que la puerta estaba abierta. Entré a la pieza, prendí la luz y me acosté vestido. El pánico se apoderó de mi imaginación:

_ Y si Doña Vicenta está muerta en la otra pieza...
_ Y si me aparece el alma del esposo de doña Vicenta...
_ Y si la deje embarazada a Nancy
     Para el colmo me habían dado ganas de orinar y tenía que ir al baño que quedaba en el fondo de la casa. Ya estaba acostado, no me había lavado los dientes, ni sacado los zapatos. Me relaje dormí con miedo. Al otro día me desperté meado hasta la nuca.
     Desde aquella noche nos amamos en todos los lugares solitarios del pueblo. A la siesta mientras dormía doña Vicenta, en el campo cuando buscábamos leña y a la noche en la puerta de su casa.
     La semana había pasado y el día más triste de las vacaciones llegó. La combi apareció en el mismo horizonte donde se había perdido cuando me dejo.

_ Prometeme que me vas a escribir.- Me dijo Nancy llorando.
_ No llores, porque nadie merece tus lágrimas y el hombre que merezca no vendrá de vacaciones acá.
_ ¿Qué puedo hacer para que te quedes a vivir conmigo?
_ No podemos hacer nada. Tengo que volver.
_ Yo voy a hacer algo para que te quedes conmigo.
_ Qué vas a hacer?
_ No olvidarte nunca.
Con esas últimas palabras salude a doña Vicenta y subi a la combi.

Me quede mirándola desde a dentro de la combi. Mirándonos a los ojos, apoyamos mano con mano en la ventanilla y el chofer aceleró lentamente el motor. Nancy comenzó a correr por detrás de la combi gritando que me amaba y no me iba a olvidar nunca. Abrí la ventanilla, saqué medio torso y las saludaba mientras me alejaba:

_ Adiós... adiós...!!! Gracias por todo!!!.
     Después vi que Nancy desapareció en una polvareda de tierra. Se había hecho cagar de un golpe porque había pisado mal con los suecos, esguinzandose el tobillo y cortado los ligamentos cruzados.
     Media hora después ya estaba llegando a La Rioja. Volver, ver las casitas de block, una doña regando la calle, chanquitos jugando, el aire de tardecita soleada y ese no se qué de mi tierra; me hizo dejar atrás aquella historia de amor y darme cuenta que no podría vivir en otro lugar que no sea mi lugar en el mundo.

El Escribidor

viernes, 22 de junio de 2012

Una vieja propuesta



Esta publicación la realicé en el año 2008. Hoy la leí y consideré importante actualizarla y re-publicarla.

Esta es una propuesta para la “Honorable” Cámara de Diputados, ante quien solicito que se considere como anteproyecto de ley el reglamento del juego de LAS BOLITAS.

Introducción

Los niños hoy chatean, facebooquean, etc. A los 8 años crean su primer facebook y muestran fotografías que para los pedófilos son papita pal loro, facilitando también el laburo a los secuestradores de “Hombre en Llamas” (la niñita tenía facebook). Esto son hechos que suceden porque las reglas de las bolitas no están claras. Por este motivo señores diputados veo necesario si se quiere recuperar las “niñeces” perdidas debemos hacer ley el siguiente reglamento de bolitas:


LEY PROVINCIAL DEL JUEGO "LAS BOLITAS"De los términos

Para la mejor comprensión de este reglamento se aclaran los siguientes conceptos:
Anchera: dícese de la bolita preferida, de dominio y puntería absoluta que una persona puede tener. 
Lampe/lampase/lampareis: pagar apuesta.
Carcañar: rajadura o ruptura de la bolita producto de la colisión intencionada. 
Tincar: ejecutar un lanzamiento de la bolita con los dedos. Este termino también puede ser utilizado para explicar la ignorancia ajena con la expresión “no la tinca”.

De los instrumentos

Trampunte: linea perpendicular al ecuador que pone límites al campo de juego.
Porra: círculo de diferentes diámetros donde se pondrá la parada. Si se cae dentro de este espacio el jugador queda “orcado”.
Honguito: crater o bache hecho con el talón donde se debe meter la bolita para adquirir el derecho de que se le lampe. 

Del juego

Art.1_ Este juego será controlado por la Administración de Juegos de Azar de La Rioja. (AJALAR) 
Art.2_ Podrá ser jugado por dos o más personas, siempre y cuando acuerden la parada. Entiéndase por parada a la apuesta realizada en este juego.
Art.3_ Las unidades tendrán los siguientes valores

  • Comunacha 1
  • Japo 2
  • Lechera 2 o 3
  • Bolon comunacho 5
  • Bolon Japonés 10
  • Bolon Lechero 15
  • Acero (el valor deberá ser acordado antes del juego) 
Art.3_ Las bolitas es un juego serio, solo podrá ser jugado de a DEVERAS. Si alguien es sorprendido jugando en CHANCITA será castigado con la retención de la anchera hasta que el juez de paz lego lo determine. Además será multado con cinco japo.
Art. 4_ Los jugadores podrán cantar “corteculchive/o” lo que significa que se jugará hasta que algunos de los dos termine sin bolitas y se vaya llorando a su respectivo hogar. En este caso el ganador queda amparado ante el reclamo “devolvele las bolitas a m hijo grandote pelotudo” que la madre, padre y/o tutor del perdedor hiciese. 
Art. 5_ La muerte que se nos cumpla será el expresión usada para realizar la persecución hasta carcañarse sin el derecho a retroceder. Los jugadores podrán usar mapas, GPS y/o afines. 
Art.6_ Dale cuerra: extender la trayectoria de la bolita. Solo si le pega en el pie a alguien. 
Art.7_ El jugador podrá entorpecer el juego de su contrincante con los siguientes cantos: 
  • “Pa que no me limpie y no me haga bordito”.
  • “Trampunte que no le valga”.
  • “Pa que no cambie”
  • “uno y dos que no le valga”
  • “pa que no me cante”
Art.8_ Los cantos excesivos serán multados con la lampada de un bolon lechero.

Del tincazo

El lanzamiento deberá realizarse previo trazado de una línea desde el punto de ejecución. También el jugador deberá hacerla bailar, es decir hacerla girar sobre un eje imaginario. Esto permite el calentamiento de los dedos para el tincazo y la intimidación del contrincante.

De la historia

Es importante aclarar que este juego fue prohibido en una época por su clara apología a la droga. Según se dice que la porra hace referencia al porro y el honguito al Floripón (hongo alucinógeno). También se quiso prohibir por fomentar practicas satánicas por cantos y escrituras de cruces en la tierra a modo de gualicho para impedir ser quemado por la bolita ajena.

Señores diputados…he aquí mi propuesta para salvar a los niños de la delincuencia y la pedofilia.
El Escribidor

miércoles, 23 de mayo de 2012

Desde el Futuro

Escribo esto desde el futuro. No tengo certeza hace cuanto que estoy muerto, creo que hace más de cien años. Han resucitado mis recuerdos y pensamientos, y todos los días unos niños que se comportan como adultos, me entrevistan sobre cuestiones cotidianas de mi vida anterior. La única forma de comunicarme es a través de textos que se reproducen en pantallas del área de historia de la industria de conocimientos.

Mientras pueda voy a contarles como es La Rioja hoy.

El edificio donde funcionaba la UNLaR ahora es un centro de rehabilitación para personas adictas a drogas sintéticas. Las escuelas son edificios de reunión social y las Iglesias ya no existen, hace treinta años que fue demolida la última. La única que se mantiene en pie es la Catedral que se conserva como un museo.

Ya no existen géneros, ni preferencias sexuales.  No se distingue a simple vista lo que antiguamente se llamaba hombre y mujer. Los humanos se enamoran de humanos. Dos personas cualquiera pueden amarse, convivir y reproducirse. El genoma humano fue descifrado y es posible fecundar dos espermatozoides o dos óvulos. La antigua concepción todavía es posible y es una forma más de reproducción. Paradójicamente tener hijos demanda un largo trámite, porque la población del planeta es regulada desde que el ser humano puede vivir para siempre.
   
La economía mundial está basada en el intercambio de una moneda llamada gnosis. Se trata de conocimientos y habilidades que se comercializan como bienes de uso.  Esta forma de economía existe desde que la electricidad neuronal, causada por la sinapsis de la memoria y el pensamiento, se vinculó con la electrónica moderna. Hoy a los niños se les injertan unas prótesis formada por una especie de procesador y micromemoria. Gracias a esto pueden almacenar la capacidad de recordar 1024 gnobyte, el equivalente a la antigua capacidad de memoria humana elevada a millonésima potencia. Este artefacto se lo colocan en la zona occipital del cráneo y a través de una ranura se les instalan conocimientos científicos, filosóficos y habilidades mentales. Esta operación se les hace a los chicos cuando las preguntas infantiles comienzan a disminuir. Según parece la imaginación no es posible de transferir por este método. Es el misterio divino de la ciencia.

El conocimiento que se les instalan a los niños por primera vez, es un conocimiento base con el que construyen nuevos. Los niños son el motor de la industria del conocimiento. Ellos son los únicos capaces de construir nuevos conocimientos a partir de la imaginación que los adultos han perdido. Antiguos estudios han descubierto que luego de la infancia las capacidades del cerebro involucionan. La plenitud humana muere en la adolescencia.

Esas prótesis también hacen posible la intercomunicación entre cualquier humano ubicado en cualquier parte del mundo. Aparentemente es una comunicación en donde no usan palabras, sino la transmisión de sensaciones. El concepto de sociedad ya no está determinado por un espacio geográfico. Hay gente que vive en La Rioja, pero físicamente se encuentran en Europa.

Los libros son reliquias de una época que los actuales historiadores la denominan paleo-moderna. Las computadoras y los celulares son tecnologías extintas. Ya no hacen falta.


Ahí vienen otra vez, debo irme...


El Escribidor

  


martes, 1 de mayo de 2012

La muerte digna del Capitán

_ Ya es hora capitán.
_ Qué hora es?.
_ Son las dos y cuarto.
_ Muy bien soldado. Ataquemos.

Cuando salieron de la trinchera los disparos rozaban sus uniformes. Quedaban ellos dos solos en un estrecho campo de batalla. El enemigo estaba a pocos metros, escondidos entre unas raras estructuras de colores. Era una tarde de otoño soleada. El marco alegre para la guerra declarada entre dos bandos que anteriormente habían sido amigos.

_ Por acá soldado, escóndase acá!
_ Creo que debemos rendirnos.
_ Ni loco soldado. Llegaremos hasta el final. Dígame que hora es.
_ Las dos y cuarto.
_ Cuídeme la retaguardia, atacaré por detrás de aquellos arbustos. Si no regreso, pida refuerzos. Que manden los aviones. Dígale a mi hermana y a mi madre que las quiero.
_ Voy yo Valentín.
_ No Santiago. Hoy me toca ser el héroe. Tú quédate acá hasta que te haga señas.

El soldado quedó sin palabras y aceptó la orden de su Jefe. Eran amigos desde hace algunos meses, pero ellos se sentían los mejores amigos del mundo. Por momentos se llamaban por sus nombres y en otros por la jerarquía militar.

El capitán Valentín Torres salió del escondite y comenzó a disparar a mansalva. Corría por la arena gritando con la vehemencia digna de un patriota que está por entregar su vida. 

Según las crónicas del enemigo fueron quince disparos los que impactaron en el cuerpo del Capitán. Para el camarada derrotado Santiago Olivera solo fueron dos, pero para Valentín no fue ninguno. Lo decía porque a pesar de las heridas todavía estaba en pie, discutiendo con los dos militares enemigos que lo encañonaban. 
Fueron tomados prisioneros de los mercenarios Bautista Paez y Leandro Nieto. El fin de la guerra había comenzado.

_ A que hora fue?
_ A las dos y cuarto, dijo Santiago.

La figura de una mujer apareció en campo santo. Era la madre del capitán. Cuando la vio, comenzó a llorar. Seguramente porque sabía que su final había llegado y ella lo había venido a buscar para marcharse. El ocaso y el canto de los pájaros pusieron el marco inolvidable de aquella tarde que entristeció a todos los militares, porque ellos también sabían que mas temprano que tarde, correrían la misma suerte.

_ Valentín, vamos que ya es tarde.
_ Oooh...maaami!.
_ El próximo fin de semana podes venir de nuevo a la plaza.
_ Uuh..pero todavía es de día.
_ Es tarde. Mañana tenes que ir al jardín.
_ Pero si recién son las dos y cuarto.

La mujer sonrió. Ella sabía que aunque el influyente soldado Santiago Oliveras era el único que poseía reloj, todavía no sabía la hora porque recién iba a sala de 4.



El Escribidor




Licencia Creative Commons
La muerte digna del Capitán por Jorge Antonio Cabrera se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.
Basada en una obra en analfabeto.blogspot.com.ar.
Permisos que vayan más allá de lo cubierto por esta licencia pueden encontrarse en http://analfabeto.blogspot.com.ar/2012/04/don-nadie-primera-parte.html.

domingo, 15 de abril de 2012

Don Nadie

Cuando sonó el despertador, ya estaba despierto. Con una mano detuvo la alarma del reloj y la otra la tenía estirada al espacio de la cama vacío desde hace algunos años. Se le había hecho costumbre confirmar todas las mañanas la pesadilla de haberla perdido. Se sentó a orillas de la vieja y ruidosa cama, y buscó las chancletas tanteando con sus pies. Refregó su cara con sus manos y apoyó los codos en las piernas. Mirando el suelo, dedicaba unos minutos para juntar fuerzas y levantarse. 
Eran las cinco de la madrugada y todavía el barrio dormía. El silencio a esa hora de la mañana era violado por el ladrido de un perro lejano y el paso de un colectivo de línea vacío que iniciaba puntualmente su recorrido.
Puso la pava para tomar unos mates. Destapó una jaula con una cata, la llevó al patio y la colgó en un clavo puesto en la única columna en pie de una construcción a medio hacer. Las manchas del excremento del ave llevaban años en aquella estructura de cemento, como los hierros oxidados que sobresalían entre los yuyos del patio. Le lavó el piso de la jaula, le cambio el agua y le dio un pan mojado y adobado con azúcar.
Volvió a la cocina y desenvolvió dos fetas de mortadela que habían sobrado de la noche anterior y se las dio a un perro flaco que se había instalado sin permiso. 
Su rostro siempre mantenía la misma expresión. Su ceño fruncido era mezcla de sueño, tristeza y vejes. 
Descolgó la camisa  de grafa del respaldo de la silla y se la puso. Se calzó una zapatillas viejas y rotas. Tomó dos mates y salio en su bicicleta al trabajo. 
____
Cuando llegué a la obra, él ya había llegado. Desde que habíamos comenzado a trabajar en la remodelación del hogar de ancianos, siempre ataba la bicicleta en el lapacho de la puerta. Al igual que yo, era peón de albañil. Nunca hablaba con nadie. Solo obedecía las ordenes del capataz, trabajaba sin descanso hasta terminada la jornada. 
Era respetado por algunos y motivo de burlas para otros. Algunos le decía el mudo o el loco. Yo siempre lo miraba desde lejos y denotaba en su mirada una sabiduría tácita. No sé, y parecía ser víctima de una vida de mierda.
____ 
Todas las tardes lo veía en el mismo quiosco, sentado en un banco de cemento, comiendo sándwich de fiambre y tomando vino.
Un día decidí pasar por el lugar y simular que llegaba a ese quiosco por casualidad. Él ya parecía estar borracho. Sin embargo me reconoció y me preguntó:

_ Decime, vos sos capaz de diferenciar los sueños de la realidad?. Sos capaz de decirme si este instante es un sueño o la realidad misma? Nunca haz deseado que tu vida sea un sueño del que un día quieres despertar en una realidad menos hostil?
Quedé sorprendido. Nunca había escuchado su voz y nunca había escuchado a alguien hablar con tanta firmeza, claridad y convencimiento. Me acerqué despacio, como perro al que le da de comer un desconocido. Continuó diciendo:

_ Así como el zorro, nunca dejé que me domesticaran. Sin embargo la libertad plena no existe. El amor a destiempo es la condena que cumplo en la cárcel de mis días. 
Por las noches escapo de esa cárcel. Ella aparece en la celda, me tiende una mano y me lleva a correr por el campo de los recuerdos felices. Por las noches soy prófugo de mis días, los sueños cavan el túnel por el que espero escapar y despertar con ella a mi lado.


Me miró a los ojos y me dijo:


_ Ya casi no tengo fuerzas. Me siento víctima de una secuencia de fatalidades y placeres del que no soy responsable. Quizás sean causadas por fuerzas cíclicas extrañas que se repetirán mientras haya vida. 
Vivo porque confundo los sueños con la realidad. Quién  es capaz de decirme con exactitud si la realidad es un sueño del que despertamos cuando dormimos cada noche. Mi pesadilla comienza cuando ella se va y despierto cada mañana en un sueño. Quizás por eso no me he matado todavía, porque no sé con exactitud que es real.
Se levantó, sacudió las migas, agarró la bicicleta y mientras caminaba me dijo:

_ La belleza del amor eterno dura solo un instante, pero en algún momento se convierte en una tortura infinita.


Llegó a las nueve de la noche a su casa, guardó y tapó la jaula. Se sacó la camisa, la colgó en el respaldo de la silla y se fue a dormir.
____


Al otro día cuando llegué a la obra, no estaba la bicicleta atada en el lapacho. Su ausencia extrañó a muchos.
Una semana después el capataz nos contó que la policía lo había encontrado muerto en su cama.
Tal vez esa misma noche mientras soñaba o mientras vivía, decidió irse con ella para siempre. 


FIN


El Escribidor



Licencia Creative Commons
Don Nadie por Jorge Antonio Cabrera se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.
Basada en una obra en analfabeto.blogspot.com.ar.
Permisos que vayan más allá de lo cubierto por esta licencia pueden encontrarse en http://analfabeto.blogspot.com.ar/2012/04/don-nadie-primera-parte.html.

lunes, 2 de abril de 2012

Gracias a todos!

Es impresionante como la gente se ha sentido identificada con las  publicaciones anteriores. La cantidad de mensajes de textos, cientos de miles de mails y cartas documentos que he recibido. La verdad que no sé como agradecer tanto cariño. Al respecto quisiera destacar algunos de esos mensajes:

"Hola barrilete cósmico del teclado... Gracias por volver, por tanta literatura... y estas lágrimas. Pasa por el local a buscar un jean de regalo." Fede - Face to Face


Gracias Federico, cuando vuelva a ser talle 40, paso. 


"Volve al club. Extrañamos tu estilo...qué presencia tenías en la cancha!." Leo - Los Chelcos

Algún día volveré. Todavía guardo con cariño la camisa, el pantalón de vestir y los zapatos con los que iba a jugar. 




"Desde que comencé a leer tu blog, los libros de Cortazar los usamos para encender el fuego los domingos". Mónica Petrigliano


"Excelente tu blog!. Solo te falta corregir la ortografía, redacción, puntuación, gramática, expresión y caligrafía. Todo lo demás pasa desapercibido". Mónica Loinaz


Bueno, muchas gracias a todos. La verdad que sus mensajes me impulsan a seguir hasta que esto sea arte o los harte con esto.




El Escribidor 


sábado, 17 de marzo de 2012

El Encuentro

Solo bastó saber de mi posibilidad de tenerte para iniciar el plan. Esto habrá sucedido hace casi treinta años. Sin embargo tantos años no fueron suficientes para planear el encuentro. Me he descuidado y solo me dediqué a imaginarte conmigo.

sábado, 3 de marzo de 2012

Entrevista Inesperada

La mirada fija y pensativa. Los ojos bien abierto y un rostro sin expresión. Con una barra de hierro en la mano, acomodaba las brasas del hogar que hacían más cálida la siesta de Diciembre. El fuego consumía una rama de tusca que iluminaba la bata roja, el pantalón de seda y las pantuflas de tribilín. Hice una pitada larga de la pipa con muña muña, orégano y ruda macho. El único vicio que puedo sostener con mi sueldo de escritor de blog con dos publicaciones (incluida ésta).


domingo, 26 de febrero de 2012

Uf...30

No estoy preparado para cumplir 30. Eeh...no. En realidad creo que es muy temprano para cumplir treinta años. Dios ¿Serías tan amable de volver el tiempo a mis 20 años por favor?, o un poquito antes. 18 está bien.
Mirá, la razón principal es que pienso que he pasado media vida dormido. Si, dormido y media vida porque no está planes de vivir mucho mas de 60 o 70 años. Necesito volver por las siguientes razones: